SFK en Guatemala

Julio 2022

por Cecilia Rivero, embajadora de SFK en América Latina y Entrenadora de Facilitadores

SFK en Guatemala

Julio 2022

por Cecilia Rivero,
Embajadora de SFK en Latinoamérica y Entrenadora de Facilitadores

En SFK creemos que podemos crear un mundo, juntos, donde se vea y se honre la esencia de cada niño, y donde todos los niños aprendan acerca de la resiliencia, empatía y autoestima junto con las matemáticas y la lectura.

Esta es nuestra Visión, y nos alegra tener la oportunidad de cocrear ese mundo lleno de alegría e ilusión, pero es fascinante llegar a hacer nuestra labor y encontrar que ya hay un camino recorrido que nos facilita alcanzarla. Es lo que nos pasó cuando en días pasados tuvimos la oportunidad de ir a presentar los programas de SFK a un lugar mágico que se encuentra en un pequeño bosque en Ciudad de Guatemala. Ahí llegamos de la mano de una gran amiga que nos abrió la puerta de Valle de los Ángeles, un lugar literalmente lleno de ángeles… de todas las edades

Les encantó el programa comentando: “Es algo que, al Padre Rocco, fundador de Valle de los Ángeles, le habría gustado para sus niños.” Nos dijeron con gran entusiasmo: “Vamos a darlo a los niños.”

Pero fieles a nuestra filosofía, en lugar de “dárselo a los niños”, les propusimos: “Vivámoslo junto con ellos. Que todos los adultos relacionados con los niños – maestros, tutores, y gerencia de Valle de los Ángeles – vivan primero los programas ellos mismos, para estar en capacidad de luego compartir sus vivencias con los niños y apoyarlos para llevarlo adelante exitosamente.”

Nosotros creemos que los programas de SFK son para ser vividos, más que aprendidos, porque vivirlos constituye una experiencia integral, que incluye el aprendizaje, pero que va mucho más allá.

Para garantizar la entrega de los conceptos, lecciones y herramientas adecuadas a los niños, necesitamos un conector. Este vínculo esencial es el Facilitador, un adulto capacitado y entrenado para transmitir este conocimiento a los Niños

En nuestra experiencia con varios grupos, nos hemos dado cuenta de que los facilitadores hacen una mejor conexión con los niños si tienen un idioma y una cultura comunes, es decir, si son miembros de sus propias comunidades. También hemos experimentado cómo esas comunidades mismas son influenciadas positivamente tanto por los niños como por los Facilitadores, cuyos cambios de comportamiento son percibidos inmediatamente por todos los miembros de la comunidad, que luego se convierten en partidarios activos del programa. Por lo tanto, para tener una transferencia exitosa de este conocimiento, ante todo debemos tener un grupo de Facilitadores capacitados que provengan de la comunidad.

Cecilia durante el entrenamiento

Los niños aprenden tanto viendo al adulto comportarse como al escuchar su discurso. Eso significa que los Facilitadores deben internalizar los conceptos de SFK antes de poder transmitirlos. Si no, los niños detectarán fácilmente la incongruencia entre conceptos y comportamientos, y se confundirán, o probablemente terminarán no aplicando las enseñanzas.

Por lo tanto, nuestro programa de capacitación para facilitadores implica las habilidades necesarias de comunicación, colaboración y escucha, además de vivir el plan de estudios de SFK como si fueran niños, para que puedan hacer el trabajo por sí mismos antes de enseñarlo a otros.

Creemos firmemente que parte de ser un buen facilitador es ser un estudiante primero.

Creemos que, si nuestros facilitadores realmente entienden y pueden aplicar las herramientas aprendidas en el plan de estudios de SFK, podrán vivir una vida de diálogo abierto, usar cada desafío que encuentren como una oportunidad y lograrán conectarse con su potencial para hacer una diferencia en el mundo a través de su propio “Ganando en el Juego de la Vida.” Serán modelos a seguir para los niños o para cualquier persona a su alrededor.

Y así empezamos con el Taller “¿Qué Queremos? Conecta con tu Niño Interior”, para los maestros, tutores y personal de administración. Un total de 32 adultos.

Luego de haber concluido un entrenamiento de dos sesiones semanales donde aprendieron:

  • El Propósito del Programa “Ganando en el Juego de la Vida”.
  • Las Herramientas que nos permiten demostrar que nos preocupamos/cuidamos de otros (sombrilla del cuidado).
  • Cómo preparar una lección, incluyendo información sobre los requisitos y materiales necesarios para cada sesión.
  • Experiencia de conectarse con su niño interior.

Pronto iniciaremos la etapa de Vivir la Experiencia de “Ganando en el Juego de la Vida”, que compartiremos en la medida que vayamos avanzando.

No quisiéramos dejar de contarles la experiencia que vivió Silvia, una de las Maestras deValle de los Ángeles:

“Mi gran amigo”

Iniciaré el relato diciendo que muchos hemos tenido, cuando somos niños, un amigo imaginario. El mío no era tan imaginario, ya que se trataba de un árbol, un roble según recuerdo me dijo mi abuelo. Era grande, pero tenía algunas ramas bajas en las que me era muy fácil subir y platicar con él largas horas.

Era mi amigo, siempre allí cerca, dispuesto, fresco, lleno de aroma y color. Evoco cómo cambiaban de color sus hojas cuando se le caían y los diferentes verdes que tomaba cuando estaba floreciendo.

Recuerdo haberle contado cuando no aprendí a leer. No entendía qué tenía de malo haberme aprendido el libro de lectura de memoria, hasta que la maestra se dio cuenta que no era que supiera leer, sino que tenía una gran memoria. Me cambió el libro y repetí primer grado. Le dije a él que no veía el problema. Él, siempre sereno, me consoló y me dijo que lo lograría.

Siempre fui una niña inquieta que no podía estar tranquilita jugando a “la comidita” Me trepaba donde podía y una vez me tiré de un árbol con una sombrilla, porque claro la sombrilla sería un paracaídas. Mi mamá estaba allí y me dijo que no me lanzara porque la sombrilla no me detendría, y que si lo hacía ella me iba a pegar un par de cinchazos… Pero lo hice. Me caí, rompí la sombrilla y mi mamá me pegó y me curó. Estaba muy triste, así que corrí con mi amigo, a sus brazos. Llorando le conté que las sombrillas no te detienen si saltas de un árbol y que mi mamá me había pegado.

No recuerdo qué me dijo, pero me consoló y cuidó largo rato, porque un buen tiempo después mi mamá volvió a buscarme para ir a cenar y me encontró dormida a su sombra. Ella sólo me dijo: “Sabía que estabas acá con tu pequeño Juan; despídete y ven a comer.”

Podría contar tantas cosas que compartí con él, porque lo buscaba siempre.

No sé cómo pude olvidarte al crecer, si siempre has estado allí, muy dentro de mí, para ayudarme y consolarme, pero volver a encontrarte en este tiempo me ha permitido creer en mí misma. Saber que hay alguien disponible, sereno y lleno de buenos consejos para mí, que vives dentro de mí, y volver a platicarte me hace sentir cosas hermosas, me hace tener confianza y fé en mí misma.

Mil gracias mi pequeño Juan, mi amigo querido.

Gracias de veras Ceci. Volverlo a traer a mi vida ha sido un regalo y una gran bendición. Yo realmente amé al pequeño Juan, y lo había guardado hasta ese día. Tengo lágrimas, porque él me sostuvo, oyó mis secretos y lo tenía en el olvido hasta ahora, que le hablo como me dijiste que hiciera. Amo que haya vuelto a mi vida. Mi dibujo lo pegué en mi estudio, no quiero volver a perderlo.

Creo que es un recurso valioso de mi niña y me encantaría a través de mis palabras poder ayudar a otros a poder reencontrar a su Niño Interior.”

Así como Silvia, otras personas están rescatando su conexión con su Niño Interior y, más importante aún, con su Mundo Interno, para sentirlo, crearlo y convertirlo en su espacio de alegría y logros para ellos mismos… para alcanzar la plenitud.

Todos estos maestros, tutores y personal adninistrativo están viviendo la experiencia de Ganar en el Juego de la Vida, para poder llevar sus experiencias a los chiquitos en Valle de los Angeles.